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Listo para volar | "Elvis" retrata el éxito y el peso de fama.

  • Foto del escritor: Maria fernanda Fernandez delgado
    Maria fernanda Fernandez delgado
  • 3 mar 2022
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 4 mar 2022

Por: Fernanda Fernández & Samantha Castillo


Basada en la vida del ícono musical más popular del siglo XX, “ELVIS” es el nombre de la nueva película biográfica de Elvis Presley que se estrenará este 22 de junio a nivel mundial.

El largometraje nos mostrará, a través de la piel del actor Austin Butler, un poco de la infancia del legendario cantante, su ascenso a la fama, su complicada relación con el Coronel Tom Parker, su mánager por más de 20 años. Además, abordará las polémicas que definieron su carrera, pues más allá de su música, los distintos acontecimientos y escándalos atrajeron los reflectores hacia la vida del cantante.


De Tupelo, Misisipi para el mundo, Elvis Presley se convirtió en uno de los máximos exponentes del Rock N’ Roll y símbolo sexual de los años 50, gracias a su particular sonido que presumía ser una mezcla de música country y rhythm and blues, además de su estilo único para vestir, peinarse y de moverse durante sus presentaciones.



El ascenso de Presley a la fama fue casi inmediato gracias a su sencillo “Jailhouse Rock” (más tarde versionado en español como “El Rock de la Cárcel”), además de convertirse rápidamente en un símbolo sexual gracias a la sensualidad que emanaba en cualquier escenario en el que se presentara, razón por la que muchos, en especial el periodista y crítico musical Lester Bangs, lo catalogaron como: «el hombre que llevó abiertamente el flagrante y vulgar frenesí sexual a las artes populares en Estados Unidos».


Sin embargo, las distintas adicciones de “El Rey del Rock N’ Roll”, lo llevaron cuesta abajo; Elvis tenía diversos padecimientos por los cuales su consumo de fármacos aumentaba cada vez más, llevándolo a hacerse adicto a la morfina, codeína, valium, placydid, entre otros medicamentos fuertes, así como a los barbitúricos.


El 16 de agosto de 1977, Elvis Presley falleció a los 42 años en “Graceland”, mansión suya ubicada en Memphis, Tennessee. Fue encontrado en el piso de su baño, ahogado en su propio vómito. La autopsia reveló que la causa de su muerte fue una sobredosis aunado a problemas relacionados con su sobrepeso.



Personajes famosos o celebridades —ya sea músicos, actores o poetas— son un grupo de personas especialmente propensas a sufrir de adicciones, asimilando que muchas drogas tienen diversos efectos, algunos relacionados con la creatividad, aliviando paliativamente el estrés a la presión por innovar constantemente, siendo esta una de las razones por las que muchos artistas las consumen, ya sea para encontrar la inspiración para escribir una nueva canción, concentrarse o simplemente porque necesitan desahogar el estrés del peso de la fama.


Otra de las razones es que muchos de estos artistas no cuentan con la capacidad de sobrellevar el que su vida privada sea del dominio público y que cada una de sus acciones, así como su apariencia o sus relaciones, puedan ser fuertemente criticadas, llevándolos así a desarrollar trastornos como la depresión y ansiedad que, a su vez, pueden llevar al consumo de diversas sustancias para evadir su realidad.

En los años 90, el otro “Rey” pero esta vez del Pop, Michael Jackson, declaró en una entrevista lo difícil que fue el no haber tenido una infancia normal, lejos de los reflectores y la avaricia de su padre, dejando en claro que desde muy pequeño vivió en un vaivén de soledad y tristeza: “Recuerdo que cuando iba al estudio de grabación había un parque al otro lado de la calle, y veía a todos los niños jugando y yo lloraba. Me ponía triste que yo tuviera que ir a trabajar en lugar de jugar. La gente se pregunta por qué siempre tengo niños alrededor. Es porque encuentro en ellos lo que nunca tuve. Disneylandia, parques de atracciones, máquinas recreativas – adoro todas esas cosas porque cuando era pequeño siempre era trabajo, trabajo, trabajo”.


Por otra parte, Judy Garland, quien alcanzó la fama gracias a su papel de Dorothy Gale en “El Mago de Oz” de 1939 y que fue considerada de las mayores promesas de Hollywood de los años 40, se vio presionada desde muy joven para alcanzar el estereotipo de “actriz perfecta”, pues a diferencia de otras populares actrices de la época, a Garland se le señaló por ser “demasiado bajita y poco agraciada”, por lo que se sometió a tratamientos de belleza con los que buscaba destacarse en el medio y disfrazar sus inseguridades.


Siendo tan joven y presionada por los medios, Judy Garland sufrió una crisis nerviosa y, más tarde, tuvo un intento de suicidio cortándose las muñecas con un vidrio roto, el cual falló, pero sus cicatrices y sus problemas emocionales continuaron creciendo tanto que tuvo que recurrir a la morfina para poder dormir.


A partir de ese momento, la vida de Garland no mejoró en ningún sentido y a la edad de 47 años, murió debido a una sobredosis de barbitúricos.


Este patrón se repetiría más tarde con otros artistas como el ya mencionado Elvis Presley, Marylin Monroe, Whitney Houston, Kurt Cobain, Philip Seymour Hoffman, Amy Winehouse y Edith Piaf.


Pese a que muchos tendemos a idealizar la vida de estos artistas, lo cierto es que solo vemos lo que los medios quieren que veamos. Algunos se enfocan tanto en desacreditar sus acciones que llegan a ser vistos como “personas inestables cegadas por la fama y el dinero”, cuando la realidad que afrontan cada día puede ser más difícil y compleja que eso.

Las series y películas basadas en la vida de este tipo de artistas, nos muestran lo difícil que fue alcanzar el estrellato y, en ocasiones, se enfocan en los momentos más difíciles de la vida del artista, mostrándonos escena a escena el peso de la fama y el origen de los problemas que los llevaron a tomar las decisiones que, en su momento, consideraban correctas para sí mismos.


Elvis Presley comenzó su carrera siendo idolatrado y amado por un séquito de fanáticos fieles que se identificaban con su música o que se sentían hipnotizados por su belleza y presencia escénica, pero en el momento en el que Presley comenzó a dejarse consumir por sus problemas, el propio público lo encontró incómodo, decadente y triste de ver, aunque en el fondo todos esperaban encontrar aquel espectro efervescente de quien alguna vez fue el Rey.


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